Lecciones

2.10 Sólo después de ser enterrado, puede el cuerpo espiritual absorber naturalmente la última aura vital

 

Al morir, el sentimiento se retira del cuerpo material para continuar como espíritu y alma. La retirada completa del sentimiento y del aura vital del cuerpo muerto, en muchas personas tarda más de lo que comúnmente se piensa. Puede llevar de semanas a meses. En un cuerpo que se descompone naturalmente en la tierra, ese sentimiento residual, esa aura vital residual, se retirará gradualmente. El cuerpo material está compuesto de elementos y energías de la Madre Tierra y éstos tienen que devolverse de forma natural y sólo entonces el aura vital residual se liberará gradualmente y se unirá al cuerpo espiritual. Por muy bienintencionada que sea, la cremación es antinatural. Debido a la rápida combustión, el aura residual se astilla y el cuerpo espiritual se verá deshabilitado en las esferas y tardará muchos años en recuperarse. Además, algunas personas siguen apegadas a sus cuerpos después de morir. En la cremación, el cuerpo espiritual puede incluso experimentar conscientemente la quema. Otros métodos, como la disolución y la congelación, también son antinaturales e indeseables. El embalsamamiento también es muy antinatural. La descomposición del cuerpo material se retrasa mucho y el cuerpo espiritual puede sufrir a veces durante cientos de años. Morir es un proceso delicado; la transición de lo material a lo espiritual necesita tiempo. Por lo tanto, parece prudente esperar unos días después del fallecimiento antes de proceder al entierro o a otra cosa.

-Si este ser humano hubiera estado informado de que hay una vida después de la terrenal, habría determinado en su disposición de última voluntad que sus despojos debían ser confiados, de acuerdo con las eternas leyes de Dios, al regazo de la Madre Tierra. Estas eternas leyes dicen que el ser humano nace del polvo y que al polvo volverá, pero la intención no es que esto ocurra de manera violenta, sino lentamente, de modo paulatino, por la vía natural. 

Una mirada en el más allá – La incineración y el entierro