Lecciones

24.5 El nacimiento de las primeras células humanas

 

Al comienzo de la creación, la Omnimadre formó una esfera de plasma de neblina espiritual, en la que surgió el primer planeta, la Madre Luna. En ella se separaron miles de millones de células dios-humanas. Pequeñas gotitas translúcidas, compuestas de plasma y alma. Estas células formaban parejas y se unían. Cada célula daba una pequeña parte de sí misma a la otra, de la cual crecía una nueva fruta. Luego, la fruta se dividió en dos células infantiles. Estos tenían suficiente fuerza para crecer hasta la madurez, pero no suficiente para reproducirse. Para esto, necesitaban la fuerza de las células madre, que ya habían muerto y estaban esperando en el mundo del inconsciente. Sus almas se unieron al proceso de reproducción de las células infantiles y animaron la nueva fruta que también se dividió en dos células. Un proceso que todavía vemos en nuestro tiempo, aquí en la Tierra, en el útero. Luego, este proceso de reproducción se repitió, con padres e hijos reencarnándose juntos una y otra vez.

-Vemos ahora la luna como una bola astral, o sea, espiritual, como un espacio espiritual que ha surgido por medio de la división de Dios, pero que ahora llegamos a conocer como una vida autónoma.

La cosmología 2 – Los siete grados de vida divinos p.121

-Esas primeras células volvieron y vivieron este proceso de parto y de creación, y esas segundas células segregaron vida nueva, y ese padre y esa madre, pues, entran en ese segundo embrión. Es decir, los niños se desprenden y el padre y la madre animan la vida nueva, el nuevo nacimiento.

Conferencias 1 – El ser humano y su Dios p.71

-¡Dios se entregó a todo lo que vive! Desde luego también ‘Sus’ rasgos y características, Su personalidad. Y además cada uno de los dones divinos.

La cosmología 2 – Los siete grados de vida divinos p.130


Citas de los libros de Jozef Rulof